Patrimonio.

Retomar las palabras es un oficio riesgoso. Más cuando estas se alinean sencillamente en un caudal de ideas que no filtras ni editas. Para mi eso es bloggear.

Hoy, como en mi última publicación, voy en un autobús.

Tuve la gran idea de ver la película 50/50. Caí otra vez en la misma trampa de Hollywood. Tal como este espacio que data desde 2004 no dejará mentir.

Nada se alinea hoy tras el teclado. Pero necesito dejar estas líneas para releerlas en su futuro:

No tengo ahorros, no tengo mucho patrimonio, no tengo afore ni seguro de gastos médicos. No tengo muchas cosas que creo debería de tener, pero tengo la fortuna de contar con los mejores amigos, la mejor familia, la mejor pareja, los mejores colaboradores y la sensibilidad para poder valorar una vida plena que hace que lagrimee durante 2 horas hasta el punto de incomodar a mi compañera de asiento.

Es cuanto.

Estoicismo apasionado. (Adiós 2012)

No está en mí saber si el destino tenía previsto que este autobús tuviera WiFi. En realidad es más complicado que eso; la carretera gris y ausente en la ventana fue la que despertó un sentimiento nostálgico de cierre. Y no podría estar escribiéndoles este texto si no fuera por la perilla rota del asiento del coche, que lo hace inmanejable hasta los albores del próximo año.

Cada año escribo un texto un poco más largo para recordar y saludar. Este será más espeso y breve, pero no por ello dejo de tener en mente las caras de quienes sé que se interesan por mis adjetivas digresiones. Muchas gracias por adelantado y feliz 2013.

Volviendo a la sala de nuestra casa y la pantalla del smartphone, 2012 fue un año que me quedó a deber. Un periodo brillante y hueco, con cambios a medias y medias victorias. No se acabó el mundo, ganó Peña, los fenómenos naturales golpearon las costas norteamericanas y Tim Cook presentó el iPhone 5.

Lectora, lector querido, no se menosprecien aquellos momentos de alegrías y presentes inesperados. Muchos amigos regresaron a mi vida y muchos salieron de ella -temporalmente aventuro. Cada noche tuvimos un alma compañera con la cual combatir las noches de dudas y ansiedad. Las trincheras de afecto siempre abiertas nos cubrieron con reglas no escritas de humanidad y convivencia. En estricto sentido la individualidad de muchos, espero, no se ha visto comprometida más allá del agitado deporte que es vivir.

Siendo así me gustaría que hablemos del invitado que recién llega, el 2013. Que lo nombremos “El año del Estoicismo apasionado y otros recovecos en la práctica de un existencialista en retiro”. Por oficio de ser necesario.

El estoico es comúnmente balizado como un indiferente. Es relatado como el primo gruñón del monje budista y sus preceptos únicamente tangibles por el contraste con su vecino hedonista. El estoico es maltratado como una persona que no logra la felicidad y la plenitud por decisión propia. El estoico se hace el raro.

El apasionado es Steve Jobs y nuestro hipotético compañero de la prepa que se unió a las filas de Médicos Sin Fronteras. El apasionado es virtud en un mundo acumulativo y referente en la sociedad de la información. El apasionado es quien se lleva las juntas y promueve el cambio. El apasionado ya no es raro.

El existencialista es el bisexual de la filosofía, al que asumen como un paso transitorio entre el nihilismo y un regreso veloz a las certezas de la visión judeocristiana. El existencialista escucha música sin reparar en la melodía y se burla de si mismo carente de una visión sobre su papel en el mundo. El existencialista es raro.

El 2013 tiene una misión. Empatarnos con estos tres sistemas de pensamiento. Atributos si se quiere. Es el año que sentará las bases para modular y contener las hondonadas de información, los verdaderos grandes descubrimientos científicos y tecnológicos asomarán la nariz ante la distracción de todos. Nuevas formas de transporte complementarán las formas de comunicación existentes. Nuevos guiones se escribirán ante el desgaste de secuelas, precuelas y segundas interpretaciones.

Este año que entra podría dotarnos de la tranquilidad estoica y la virtud apasionada. Yo particularmente le estaría muy agradecido. (Disculpen los pospretéritos)

El 2013 es nuestro. No como posesión pero como espacio compartido. Es donde tendremos que encontrarle sabor a lo público y el papel activo que se nos demanda. Ese sistema optimizado que promueva más encuentros con quienes más necesitamos y menos tiempo perdido pensando en quien no piensa más que en si mismo. Es nuestro, como la carretera a las 3 de la tarde. Como el camino que hacemos cuando andamos a paso lento por el borde del mar en las vacaciones más tranquilas.

Haciendo leña del árbol caído: adiós 2012, gracias por recordarnos que tenemos que seguir adelante. Gracias por tanto aprendizaje, que de tanto, optaste por colmar tus horas y tus noches.

Es fenomenal, tal como lo hace su presentador y la filosofía de su empresa: busca la excelencia.

Mi buena suerte.

El 52% de los mexicanos consideran que México es un país con suerte. ¿Esta cifra es alta o es baja? Depende de que tan suertudo o suertuda se considere usted querida lectora.

En realidad la manera como vemos las cosas está determinada por esta auto definición. Aqui una nota que lo reafirma con claridad prístina.

Manda decir Mark Johns…

Pretend. Stop thinking like a designer or writer or whatever you are for a minute. Pretend you’re a pastry chef. Pretend you’re an elevator repair contractor. A pilot. A hot dog vendor. How do these people look at the world?

Aquí más de lo que dice cuando dice sus improperios y sinsentidos.

Relevante e irresistible

En un mundo donde el adulto promedio recibe más de 5,100 impactos publicitarios al día; hacer mensajes relevantes e irresistibles no tiene que ver con el mensaje mismo, pero con el contexto y las emociones de los receptores.

No por nada casi todas las agencias y marcas han optado por llevar a cabo campañas que no necesariamente transmiten los beneficios del producto, pero las emociones que despierta en cada potencial comprador. Hay quienes le llaman lealtad a la marca, o creación de comunidad. En realidad es una forma de respeto a los demás, que opta por la dicotomía: si te voy a hacer verme, haré que lo pases bien; si puedes evitarme, no haré nada para evitarlo.

Esa es la publicidad relevante. La parte irresistible, pues no está en manos del ideologo o copywriter, pero en manos del consumidor. De la gente.

TODO SE TRATA DE HISTORIAS.

Ilustration: Oscar Ramos Orozco
It’s the reason Steve Jobs sold millions of iPods by skipping the technical specifications and simply stating that one thousand songs could now fit in your pocket. It’s the reason trial lawyers appeal to a jury’s humanity as much as the letter of the law. It’s the reason political candidates fight to define each other’s narrative. When human beings need to persuade people about ideas, we tell stories. 
In 2007, the American Association of Advertising Agencies published the results of a two-and-a-half year study that charted the effectiveness of two types of ads: ads that told a story and ads that appealed to rational reasoning. The result?

“For the most part, ads that tell stories and engage and involve consumers create stronger emotional relevance than product-centric ads,” the study concluded. 

We all remember the “Wassup” ad from Budweiser that told the story of a group of close friends with their own inside jokes. But do you remember the Miller Lite ad that touted the brand’s low-carb recipe? Probably not.
In his book The Storytelling Animal, Jonathan Gottschall points to research by Italian neuroscientists as evidence for the effectiveness of stories. By implanting electrodes in a monkey’s brain, researchers discovered that certain parts of the brain were activated both when the monkeys performed an action and when they witnessed other monkeys performing that same action. 

In other words, we live vicariously through the actions and stories of others. It’s the reason we wince when we hear a disgusting story or feel our heart race while watching an action movie. It’s also the reason that ideas that evoke a specific narrative are more memorable — they invite empathy, which increases the likelihood that they will be accepted and adopted.
“If you don’t know how a principle came to exist you’ll never adopt it as your own,” says Jonathan Harris, an artist and co-founder of the online storytelling repositoryCowbird. Without a good story to back it up, ideas are easily dislodged and replaced in our memories.

Ideas that evoke a specific narrative are more memorable – they invite empathy, which increases the likelihood that they will be accepted and adopted.


Telling A Great Story
No surprise, telling great stories takes effort. To uncover a handful of key tenets, we asked some experts for their advice on how to be better storytellers in our work lives.
Figure out your controlling idea.

In traditional storytelling, you can start with a character or location and let the story line wander, twist, and turn as you explore an underlying theme.

When you’re using a story to persuade someone about your idea or your product in a professional context, the approach needs to be a little more precise.

You have to first determine the one idea that you wish your audience to remember. Then, make that “controlling idea” the cause for the conflict and climax.

“Most good stories have one or several of those moments and the rest of the story is infrastructure to allow that moment to exist,” says Harris.

Set the mood.

The specifics depend on who you ask, but a good story always allows the listener or reader to get lost in the tale. 

“It might just be three sentences long, but a good story starts with one kind of mood or attitude,” says Kevin Allison, head instructor at The Story Studio.

“The mood is a through line that has gone on a journey towards the end and shifted. That’s the skeleton, the main thing running through a story that makes it more than random information.”
Choose the right structure, and stick with it.

Syd Field preached a three act structure for screenplays. Gottschall thinks of a story as character, predicament, and attempted extrication. Veteran storyteller and past 99U speaker Jay O’Callahan prefers people, place, and trouble as his ingredients.

Whatever construct or approach you prefer, the importance of structure in storytelling cannot be overstated. Craft the arc of your story meticulously for maximum impact.

Keep it short.

“People appreciate an economic approach to words,” says Storylane cofounder Jonathan Gheller. “Use only the words you need to use and not the words that will impress other people. Make it count.”

Use details and images to build empathy.

O’Callahan likes to think of a story as a series of images hanging on a clothes line with three poles. You need a beginning, middle, and end (e.g. the three poles), but the imagery inbetween is what ties it all together and makes for a truly memorable story.

Focus on emotions and sensory descriptions and don’t worry about providing a comprehensive account of the situation. Constantly ask yourself: How can I make this more emotionally resonant for the individual who is reading/listening? 

Use only the words you need to use and not the words that will impress other people.

Show vulnerability.

“A lot of people make the mistake of thinking they have to put their best foot forward all the time, like they are their resume,” says Allison. “One of the most valuable stories to listeners is when a confident person gets up and talks about a time they struggled and failed.”

When you admit your own faults or flaws in a story, the audience is more likely to empathize with you and remember your message.
Practice, practice, practice.

If your background isn’t in storytelling, it’s important to set up a productive means of getting feedback for your storytelling practice. Sites like Cowbird and Storylane are new communities based on written storytelling.

Toastmasters offers public speaking practice in a supportive environment as well. There are also storytelling classes and events all over the country

“It sounds somewhat trite and repetitive, but doing all of these [things] well is incredibly hard. But if you get good at this, it will help you connect with others in a more profound way,” says Gheller.

 
What’s your take?

Do you use storytelling in your day-to-day? Or to get people onboard with your ideas?
Sean Blanda is the Associate Editor and Producer of 99U. You can find him on Twitter: @SeanBlanda.

TOMADO DE 99U

Qué hacer en un mundo donde todo está hecho.

Según Clay Shirky la transición y verdadera transformación del internet se da cuando permite a los usuarios generar sus propios contenidos. La llamada web 2.0 nos vuelve a todos editores, autores, directores y artistas. Más aún, las grandes desarrolladoras de Software como Microsoft y Apple crearon programas que permiten la edición de imagen, voz y video de manera sencilla.

En una primera etapa esto parecía empoderar al usuario desde la perspectiva de generación de contenidos, sin embargo, muchos argumentaríamos que degenero en espacios como CanIHazCheeseBurger y 9gag.

Por ejemplo, cursi como soy estaba listo para utilizar mi teléfono y grabar ayer por la noche el poema de “La Noche quedó atrás” en voz de la inconfundible voz de Universal Stereo. Esto con un objetivo de compartirla con todos.

Ahora bien, únicamente tuve que entrar a YouTube para descubrir que muchas personas ya habían tenido semejante idea. Helás.

La situación anteriormente descrita fue la que me hizo preguntar el título de esta entrada.

¿Qué hacer en un mundo donde todo está hecho?

La respuesta la encuentro por dos vías, entendido como la posibilidad de ir caminando con los ojos bien abiertos, esperando aquella gran idea que otros han tenido en el terreno de las necesidades tangibles pero nadie ha tenido a bien subir a la red. O por el contrario, imaginar un mundo al límite de la especialización, donde se haga una búsqueda exhaustiva en los anaqueles del internet y las redes sociales, cuando tengamos una duda razonable de que no hay algo así, PUM, compartirlo y espera que ello se vuelva “viral”, que contagie, que sea original y permita a terceros retomar las características esenciales y darle vuelo a nuevos conceptos.

Esto último suena demasiado abstracto, pero ¿entonces que son todos los tumblers? sino una colección de imagenes opacas, algunas con textos superpuestas y contrastes suficientes para enmarcar frases e ideas de tiros y troyanos.

Es pregunta.

Son muchas preguntas en realidad.

¿Hace cuánto no te encuentras un billete tirado en la calle?

Escribo este texto desde algúna cafetería en algún lugar lejos de donde debería estar. Mi traslado programado era de 30 minutos y el apretado tráfico de la ciudad lo extendió a más de 3 horas. Es por ello que opté por detenerme y esperar lejos de la programación pop que caracteriza la radio de mi automovil.

Aprovecho esta parada obligatoria para compartirles la reflexión que hace un par de días asaltó mis tiempos libres.

¿Será posible que cuando niños tengamos una ventaja por nuestra -corta- estatura? ¿Será que la idea de que en la infancia era más probable, sino más frecuente, encontrar dinero en la calle producto de un punto de fuga distinto en nuestro rango de visión? O será que cuando infantes somos más propensos a destacar los detalles del tiempo presente y por ende prestamos más atención a la inminente riqueza que se encuentra frente a nosotros.

En algún momento exploré la idea de que tiramos el dinero menos que antes, pero me sonó poco poética y carente de sustento, por lo que la excluí con su permiso, lector, lectora queridos.

Ahora bien, si nos ceñimos a dos caminos; o estamos más chaparros y es más fácil que el destello del dinero llegue a nuestra visión periférica, o estamos más atentos al momento particular y por ello notamos el billete en el piso.

Optando por la primera mi consejo sería caminar en cuclillas, comenzando en las zonas de mayor tránsito y después en las de mayor ingreso, por un periodo determinado para así suplantar nuestras actividades diarias en la búsqueda de un emolumento digno.

Si por el contrario, decidimos que cuando infantes no tenemos mayores preocupaciones y eso nos permite enfilar nuestro pensamiento a cada paso que hemos de dar recorriendo la calle, mi consejo sería entender que la riqueza es la que tenemos día a día frente a nosotros. Dejar de pensar en infortunios que no están en nuestras manos o en buenaventuras que llegarán cuando el Quijote conquiste toda la comarca sobre el dorso de su fiel equino Rosinante.

La riqueza que deslumbra no está acuñada en oro ni en plata, el papel moneda es tan papel como una nota de agradecimiento, como aquellas cartas que guardamos en algún lugar para leerlas después, cuando la nostalgia nos invada y veamos que las frases de nuestros seres queridos perduran en grafito y celulosa.

Buenas noches. Ya llegó mi café y le voy a dar un par de buenos sorbos sin pensar en el tráfico, quién quita y en este lugar hay otros naufragos que se conviertan en amigos. Nos leemos pronto.

La teoría del caballo muerto.

Esta ilustración me la hizo llegar mi padre la semana pasada.

La comparto con ustedes porque creo que contiene tremendo valor para emprendedores, empresarios, colaboradores y todos aquellos que tienen proyectos de orden personal y profesional. Los demás asumo están en estado de coma.

Abrazo,

 

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