Para los que siempre tienen razón.


¿Sabían que…

El miedo a los viernes 13 se llama collafobia o friggaatriscaidecafobia, siendo una forma espeluznante de triscaidecaifobia o fobia al número 13? [1]

A propósito del viernes 13 recuerdo un muy buen libro publicado por Free Press, “Cómo sabemos lo que no es. La falibilidad de la razón humana en el día a día”. En este trabajo Thomas Gilovich, profesor de psicología en la Universidad de Cornell, esboza una teoría de cómo solemos creer en cosas, incluso defenderlas, aún cuando no son ciertas.

Entre los ejemplos que utiliza está la idea de que cuando una pareja adopta un hijo al tiempo logra concebir y lo frecuente que es soñar con alguien para encontrárselo al siguiente día. Ambos son ejemplos de memoria selectiva, en donde no recordamos cosas que no sucedieron o algún evento es tan impactante que lo registramos como si fuera la norma.

Gilovich nos explica entonces que buscamos cierto orden dentro del caos para así poder procesar los estímulos y dado que tal orden no existe, esta búsqueda nos lleva a creencias erróneas. Asimismo demuestra como aún sin darnos cuenta solemos buscar evidencia que confirme nuestras hipótesis: si yo creo que los viernes 13 son de mala suerte, cualquier complicación propia o ajena me servirá para demostrar que ese día trae una carga especial.

Por su parte Carol Tavris y Elliot Aronson publicaron el año pasado un librito sobre como justificamos nuestras malas decisiones. En “Hubo errores (pero no míos)” [Ed. Harcourt], la pareja de psicólogos sociales demuestra que al no admitir nuestras fallas no es que nos engañemos, por el contrario, realmente creemos en lo que tengamos que creer para justificar nuestro pensamiento original. Nuestro cerebro está configurado para la auto-justificación y esta a su vez se emplea como un mecanismo de defensa para la decepción.

Ambos estudios nos permiten conocer un poco mejor como funciona nuestra mente. Si somos capaces de entender de donde proviene nuestra propensión a creer en mitos o tradiciones no necesariamente ciertas, y de lidiar con nuestros errores evitando pretender que siempre tenemos la razón, estaremos un paso adelante en el camino al autoconocimiento. Sobra entonces decir que dado que todos compartimos las características que nos vuelven humanos, este avance nos permite entender mejor el actuar del prójimo, disminuyendo la tentación de juzgarle o soslayarle. También será más difícil que cualquiera nos venga con cuentos chinos.

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2 pensamientos en “Para los que siempre tienen razón.

  1. el libro de Gilovich está traducido al español, con el título CONVENCIDOS, PERO EQUIVOCADOS. Sí, es un excelente tratado de sentido común.

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