De la raritud.


La raritud de las cosas estará dada por su predisposición a denostar la norma en términos de la comuneidad y por apremio de un tercero. En tanto no se satisfagan las condiciones anteriores se puede considerar al elemento normalizado hasta el punto donde la metricidad permita delimitar el contorno del posible rompimiento con el acomodo predefinido.

Resulta necesario proclamar y transmitir el conocimiento adquirido en razón de la calma; en realidad, es a través de la “gelos” que podemos conformar un entorno viable para desarrollarnos. Y las consideraciones diarias muchas veces imposibilitan entrenarnos para la disciplina de la irreverencia.

Así que en buena medida es por el nosotros generado.
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4 pensamientos en “De la raritud.

  1. Como bien se expresa en el texto, a reserva de la palabra metricidad que no tiene acepción alguna en los archiveros de nuestra lengua, es posible buscar la raritud de un ser unicamente conforme al movimiento oscilatorio entre la norma, expresada como un punto tangencial en la comunidad, y la individualización del ente por medio de accidentes propios de su interacción con otros individuos.

    Dificilmente podremos hablar de raritud de un ser, con tus honrosas excepciones, si no es en tanto los factores que le dan sustento. Y en este caso particular la normalidad del que escribe estará definida hasta el encuentro con el nosotros generado, mismo que se conforma en buena medida por la posibilidad de la calma, el valor de la “gelos” y una constante irreverencia de la contraparte jurisconsulta.

  2. Tal vez no hice bien mi pregunta así que repito: ¡¡¿¿QUÉ DIJO??!! O usted es muy raro o… no si, definitivamente usted es muy raro…

  3. Ante dichas acusaciones no puedo mas que expresar mi oprobio, derivado de una suma de caracteres, volatiles y expresivos, que permiten identificar elementos comunes a cada persona. Es por ello que el tamaño o la procedencia vienen a ser características secundarias al considerando inicial, aun ante la ausencia de elementos gráficos que permitan identificar cuál es este.

    Por otra parte, en senda conversación con quién parece ser su colega o colaborador, ha recibido un apoyo que no puede más que sumarse a la embestida de declaraciones, por no hablar de juicios en contra del abajofirmante. Para ello resulta necesario que los espectadores no sean de tranca. O como se dice coloquialmente, que los mirones no sé qué.

    Y es por ello que le invito a abonar a esta discusión elevando propiedades de la raritud en tanto la parte jurisconsulta antes aludida tiene a bien incorporarse al debate.

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