Primer trimestre.


Primera noche.

Esta noche inició en febrero, con tu rostro intrigado, preguntando por nuestro paradero y razonando el momento presente. Estábamos por abordar un taxi –de esos con apariencia londinense, negra chapa y amarillo blancuzco señalamiento-, éste se había detenido unos metros delante y esperaba que camináramos hacia él.

-¿Qué haces?, preguntaste de manera retórica.

En el trayecto cruzamos con numerosas avenidas pobladas de individuos comunes, no en tanto su cualidad genérica sino a la pertinencia y relevancia para ambos construida. Sus nombres salían de nuestras bocas como leves bocanadas de aire apenas perceptibles para el otro. En total sincronía, nunca sucedió que dijéramos el mismo nombre al mismo tiempo.

-Qué raro…, dije a manera de catalizador.

Tu respuesta no fue verbal, inclinaste la cara y con tu sonrisa comenzaste a explicarme que no es poco frecuente encontrar a personas de un pasado común, puesto que los lugares no se mudan y el tiempo es perenne.

-…que no hablemos al mismo tiempo, completé tratando de arrebatarte una confesión.

Acto seguido frunciste el ceño y volteaste a la ventana. No caerías en un juego tan simple, pero tenía que hacer el intento.

Llegamos a esa cabaña en medio de la ciudad, donde has vivido por los últimos años, hasta que decidiste que sería un buen momento para vivir juntos. Tus mascotas peregrinas estaban en el alfeizar entonando un gorjeo sencillo y melódico. Subimos las cajas restantes y dejamos atrás un periodo completo.

En el trayecto de regreso no hablamos, el taxista decidió ocupar ese espacio sintonizando las noticias en su radio. Algún diputado discutía sobre la necesidad de una reforma política. Esto sucedió en marzo, poco antes del brote de Influenza.

Pasaron 4 semanas.

No sé si fue coincidencia, que con la ciudad dormida llamaras al mismo taxi.

Su conductor te ayudó a subir una pequeña maleta, en donde llevabas una parte de nuestro dinero y dos fotografías. Transitaron frente al cine donde nos encontramos por primera vez y de ahí se dirigieron al aeropuerto. Esto último no lo soñé, pero así me gustaría imaginarlo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: