En un Starbucks


La integración de procesos es un esquema aplicado principalmente a las empresas. No obstante, conlleva ciertas analogías con el desarrollo personal que me gustaría comentar con ustedes.

Para que este Starbucks desde el que escribo garantice que mi Chai siempre tenga el mismo sabor existen mecanismos estandarizados que son su verdadero valor, por encima de la marca misma. Para que una persona crezca y ayude a crecer a los demás tiene que ser la misma desde que despierta hasta que se va a la cama. En reuniones, en el tráfico, en el gimnasio, en la oficina. En todos lados da señales claras sobre su forma de pensar y actuar.

La mayoría de los blogs exitosos dan parámetros de conducta para aquellos que son proclives a la reflexión -y tienen tiempo e interés de leer sobre temas relacionados. Estos establecen sencillos pasos, breves guías y elementos constantes sobre formas socialmente correctas de desenvolverse. El problema es que la persona que lee que la corbata azul inspira tranquilidad en una reunión que se espera algida, no está tranquila. O aquella tras leer sobre civismo, no relaciona que las reglas mínimas de cortesía en el tráfico son las mismas en el supermercado o en el antro.

Los procesos para tomar decisiones, considerar a terceros y bajar los pies de la cama al iniciar el día están dados por un individuo que tiene un contexto y un pasado.

En mi caso, como ya les había dicho, tengo un trastorno similar a la amnesia, con los pros y contras que eso acarrea. Por lo general no puedo recordar ninguna anécdota hasta que un tercero no lo hace, de ahí en adelante concateno memorias, recuerdos y experiencias, pero no antes. Ese es el reto, cada día me obliga a replantear que persona quiero ser, aunque ya sea una persona de facto, el hecho de no recordar de manera expresa me obliga a hacer una recapitulación mental: Hoy quiero ser atento con todos los que me encuentre, responsable en mi trabajo, claro en mis ideas y sencillo en mi caminar.

Redondeando el argumento, creo que a cada momento hay que reflexionar sobre las cosas que están en el vagón de cada microdecisión. Es cansado sin duda, pero te das cuenta cuando no estás ponderando los elementos correctos, estás metiendo en el carrito del super cosas que no necesitas y por ende afectando tu posibilidad de dejar una huella positiva en las 24 horas que tiene ese día. Un día a la vez.

Que tengan un excelente fin de semana.

P.s. No todo se trata de nosotros, se trata de los otros, y que hacemos para y por ellos.

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