Doce uvas


Les voy a pedir recapitulemos este año. Dividiéndolo en tres tramos o pistas sobre las cuales vamos a desglosar la reflexión de clausura.

La primera pista tiene que ver con la llegada a mi vida de una persona que no deja de sorprenderme a cada minuto. Una persona que hace ver lo cursi como algo rudo y los detalles como un espacio común de entendimiento, sonrisas y apertura. Esta persona es mi novia Irán, una niña excepcional que llegó hace 4 meses a mover muchas cosas dejando todo igual. Ustedes los que veo poco lo deben de notar poco, y los que veo más tal vez ni lo noten, pero en mi búsqueda tengo un asidero brillante y hermoso, una compañera de viaje que es plena, inteligente y dispuesta a recibir cuanto cariño y amor apache puede otorgar este guanajuatense.

La segunda pista es aquella que habla de los cambios, 2011 fue un año de grandes cambios por omisión, un año donde los retos estuvieron a la orden del día y los resultados fueron variados como fruta en una piñata. No fueron 365 días de logros, porque decirlo sería sin duda hablar bien de alguien en su funeral y eso es lugar común. Por el contrario este año sienta las bases de retos mayores que atentan directamente a la actitud, y se olvidan del detalle de la consecución del objetivo primario, por ser este herramienta y no meta del crecimiento profesional.

La tercera pista es aquella que contiene espacios de memoria para los años que vienen. Esa pista se nutrirá con cada uno de ustedes, se llenará de canas y conversaciones, pero ira creciendo sin restricción y ordenando los momentos más felices en la parte superior de su contenedor, para que los retomemos a la menor provocación. Esa es la pista que como un guiño siento en cada uno de mis dedos, que se alistan para abrazar, para saludar, para recordarles que para esta persona que se ha cruzado en su camino la vida es más que un regalo, es la posibilidad de plenitud a cada respiro, es un optimismo que se desborda por las rendijas de cada desazón y ocupa el espacio vacío de la incertidumbre.

Esta tres pistas son mis doce uvas. Y cada una de esas uvas se las dedico a ustedes, mis amigos, mi familia, mis colaboradores, mi realidad.

Gracias. Buen viaje 2011.

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